Para tener siempre perejil disponible, coge un ramillete, después de lavarlo y secarlo bien se trocea, lo pones en un bote y al congelador.
Cuando lo quieras utilizar, tanto para añadir a un guiso, como para aliño en crudo solo habrá que coger un puñadito y se descongelará a temperatura ambiente en segundos, al estar picado.